2 de julio de 2015

Crecer junto a un perro



Catorce años pasé con mi Pecky, desde 1999 hasta 2013, año en el que murió enferma, pero feliz.

Crecer junto a un perro es uno de los regalos más grandes para una persona. Para un perro, crecer y envejecer junto a alguien es, prácticamente, toda su vida. Lo dan todo. Si adoptas, no abandones. Traviesos, pícaros, meones, "comelotodo", juguetones, escandalosos, cariñosos, chupones, babosos, intranquilos, dormilones, impertinentes. Pueden ser de muchas maneras. Enséñale y déjate enseñar. Ten paciencia y, con perseverancia, te lo pagará con creces. No importan los incontables meados ni las apestosas cosillas que recojas, no importan los calcetines que pierdas. Tras un poco de sacrificio, tendrás una indescriptible compensación: un amigo leal, único, que te querrá ante todo. Y toda su vida. Cuídalo.
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